Esta selección incluye dos tropos sobre el Introito Puer natus est de la Misa para el Día de Navidad. Se ilustran dos de las formas en las que los tropos podían expandir un canto existente: añadiendo nuevas palabras y música antes del canto (o antes de cada frase o sección) y añadiendo melismas sin texto, normalmente al final del canto o de una sección. Ambos tipos de tropo añaden longitud, enfatizando el canto e incrementando su grandeza. El tercer tipo de tropo, añadiendo texto a un melisma existente, no se muestra aquí. El tropo de texto también añade una explicación, o glosa, clarificando cómo el texto del canto original, que a menudo se toma de un salmo, se relaciona con el festivo concreto que se está celebrando.
En este caso, el texto tropado, Quem queritis in presepe, es también un drama litúrgico, un diálogo corto o escena dramática que estaba ligado a la liturgia. Este es uno de los dramas litúrgicos más antiguos y más ampliamente difundidos, datado de finales del s. X. La versión que se ofrece, que difiere en algunos pasajes melódicos de fuentes más tempranas, se encuentra en un manuscrito del s. XI de St. Yrieix, cerca de Limoges en Francia. Hay un diálogo muy similar para Pascua, Quem queritis in sepulchro (¿A quién buscas en el sepulcro?), que es probablemente el más antiguo de los dos.
En el diálogo de Navidad, las comadronas cuidando del niño Jesús preguntan a los pastores a quién buscan en el pesebre. Los pastores contestan que están buscando un niño en pañales, Cristo el Salvador, como le habían contado los ángeles. Las comadronas explican que el niño es hijo de María, una virgen. Los pastores se alegran al saber que han confirmado el nacimiento de Cristo, e introducen entonces el canto del Introito. Las palabras del tropo establecen la escena para el Introito y de hecho para toda la Misa.
La melodía está en modo 7, el modo del Introito, con un fuerte énfasis en la nota final Sol y la tenor Re. Hay un número de notables recurrencias melódicas que ayudan a crear la sensación de un diálogo. Cuando los pastores responden por primera vez, empiezan repitiendo la melodía de las comadronas. El mismo motivo inicial comienza la segunda mitad de la respuesta de las comadronas (en “Ecce virgo concipiet”). La aclamación final de los pastores repite la primera parte de la respuesta de las comadronas, al menos en su bosquejo general del comienzo en Re, subida a Sol agudo, y caída de vuelta a Re. Además de estas similaridades en el comienzo de las frases, hay rimas musicales en las cadencias. Las tres primeras frases terminan todas con la misma cadencia, Sol-La-Sol-Fa-Sol. Luego las últimas palabras del primer enunciado de los pastores, “sermonem angelicum”, introduce una nueva fórmula de cierre que regresa tres veces más: en la mitad y al final de la próxima respuesta de las comadronas (“Isaias dixerat propheta” y “quia natus est”) y al final del diálogo completo (“propheta dicentes”). Estas repeticiones variadas del material melódico de la otra parte ayuda al sentido de la conversación entre las comadronas y los pastores, y aporta continuidad y unidad a toda la composición.
Un manuscrito de finales del s. X incluye instrucciones para saber cuándo y dónde debe ser interpretado el diálogo: “En el día del nacimiento de nuestro Señor, en la estación de San Pedro [un lugar en el lateral de la iglesia], se comienza el tropo antes de que se pronuncie el oficio [es decir, antes de que la Misa comience con el Introito]”. No se especifica exactamente cómo y por quién debe ser interpretado, e incluso la identidad de los personajes en el diálogo tiene que ser inferida del contexto. Quizá los niños del coro interpretaban el papel de las matronas y los hombres el papel de los pastores. Luego se continúa con todas las voces cantando la antífona y el melisma añadido, pero el verso del salmo y la doxología son omitidos.
Quem queritis in presepe
Tropos sobre Puer natus
¿A quién buscáis en el pesebre? Decid pastores.