De los ocho servicios diarios que constituyen el oficio, las vísperas es uno de los más importantes. Los principales festivos en la Iglesia Católica tiene dos servicios de Vísperas: el primero en la puesta de sol de la noche anterior y el segundo al anochecer en el propio día festivo. Así, el nombre oficial para las Vísperas del día de Navidad son las segundas Vísperas del festivo del nacimiento de nuestro Señor (25 de diciembre). Los fragmentos de las Vísperas incluida aquí ejemplifica dos tipos de canto que ocurren en todos los servicios del Oficio: el salmo con antífona y el himno.
El primer salmo completo cantado en este Oficio es el salmo 109, Dixit Dominus (Salmo 110 en la Biblia protestante). Está precedido y seguido por la antífona Tecum principium, que toma prestado su texto de un verso del salmo. La antífona es una simple melodía, principalmente silábica en modo 1. Su contorno melódico delinea de forma elegante el fraseo y acentuación del texto mientras que subraya las notas importantes del modo (la final Re, la nota tenor A, y Fa) a través de las cadencias o de la repetición. El salmo es cantado en fórmula salmódica, un simple patrón melódico diseñado para acomodar versos de cualquier longitud. Hay una fórmula salmódica para cada uno de los ocho modos, y el modo de la antífona determina el modo del salmo, en este caso modo 1. Cada verso del salmo es cantado con fórmula salmódica, que es repetida dos veces más para la Doxología menor (enumerada aquí como los versos 9-10), una fórmula de oración a la Trinidad.
Los versos del salmo normalmente están divididos en dos partes, señalados con dos puntos o con una coma, y la fórmula salmódica usa el movimiento melódico para reflejar su división. La fórmula para la primera mitad del verso tiene tres componentes: la entonación, un movimiento ascendente usado sólo en el primer verso del salmo (en este caso las notas Fa-Sol-La); recitación en el tono de recitado, la nota tenor del modo; y la mediante, una cadencia para cerrar la primera mitad. Tal y como se muestra aquí, en el modo 1 la mediante se eleva del tenor La a Si b en la siguiente sílaba acentuada tras la última, vuelve a La, cae a Sol en la última sílaba acentuada, y vuelve de nuevo a La. (Las figuras no rellenas muestra qué nota cantar cuando hay dos sílabas no acentuadas tras un acento, en lugar de una). Las últimas dos sílabas acentuadas se muestran aquí en negrita y en los libros modernos de canto como una guía para los cantantes. Cuando la primera mitad del salmo es especialmente largo, un flex (inflexión), una caída melódica de segunda o tercera, sirve como punto de descanso melódico.
La segunda mitad del verso comienza con más recitación en la nota tenor y luego concluye con una cadencia final denominada terminatio. Cada salmodia tiene una variedad de terminaciones diseñadas para proporcionar un regreso suave a la antífona, y convencionalmente la forma de la terminatio es indicada tras la antífona sobre las letras “E u o u a e”, que hace referencia a las sílabas “saEcUlOrUm AmEn”, al final de la Doxología. En este caso la terminatio cierra en Sol con la figura Sol-La en la última sílaba acentuada, mostrada en negrita, precedida por Sol y Fa para las dos sílabas precedentes, mostradas en cursiva. (Debido a que la pieza no termina hasta que se repite la antífona, la salmodia no tiene que cerrar en la final del modo).
Los salmos del Oficio eran cantados antifonalmente, alternando versos o secciones de estos entre dos mitades del coro. En la grabación, el cantor comienza la antífona para establecer el tono, y el coro completo se une en el asterisco. Luego el cantor canta la primera mitad del primer verso del salmo, la mitad del coro lo completa, y las dos mitades del coro alternan los versos hasta que se unen en la repetición de la antífona.
El himno Christe Redemptor omnium aclama la llegada del Salvador en este día de su nacimiento. Los himnos como género son estróficos—esto es, el número de líneas, la cantidad de sílabas y la estructura de todas las estrofas es la misma. Este himno tiene siete estrofas de cuatro líneas cada una, conteniendo cada línea ocho sílabas. No hay un patrón regular de acentos, las rimas ocurren sólo ocasionalmente. La configuración de este himno es simple, con no más de dos notas por sílaba. Es posible que fuera interpretada rítmicamente en lugar de con la duración libre de los textos en prosa y salmos.
Tecum principium
Canto de vísperas (Oficio)