Entre las primeras prácticas musicales que existían en el s. IVencontramos:
Forma de leer textos sagrados entonando sobre una nota principal con inflexiones al agudo o grave en las pausas o acentos (cadencias).
Conjunto de salmos y otros cantos que se entonaban con un movimiento ascendente al principio (initio), una nota tenor sobre la que se mantiene, y diversas cadencias (media o final).
Los himnos eran composiciones estróficas de origen griego que se incorporaron al canto cristiano en el s. IV. Ambrosio, obispo de Milán, fomentó su práctica.
San Agustín explicaba que se trata de melodías sin palabras desarrolladas en algún momento del canto. (melodía melismática para mayor expresividad)